Por Ingrid Fernández Márquez @elbolivarianove. –
En el corazón de Maturín, una tierra bendecida por la historia y la riqueza petrolera, late también el ritmo de la danza venezolana. Fue allí donde Yolanda Moreno, la «Bailarina del Pueblo», vio en el maestro Romer Botini, a una figura transcendental para la vanguardia de la danza y quien con su talento proyectaría a las nuevas generaciones de bailarines, convirtiéndose en un icono del arte en movimiento.
El maestro, como suele conocerse entre el mundo del arte, es fundador del Ballet Romer Botini, Patrimonio Cultural de Monagas por su invaluable aporte a la cultura. Actualmente, es director del Instituto de Cultura de Monagas, y además es creador e impulsor del Movimiento Nacional de Danzas “Juana La Avanzadora”, que nació con la idea de explotar el talento de los bailarines desde los diferentes niveles del subsistema educativo venezolano.
El artista fue homenajeado el fin de semana en el estado Mérida, a donde fue invitado por la agrupación Danzas Sueño Andino, que organizó una gala dancística en el Centro Cultural “Rafael Ángel Rondón Márquez”.
La carrera de Botini le ha dado muchas satisfacciones y aunque para él “ los aplausos del público” , es el premio más relevante, en su trayectoria ha sido merecedor de importantes reconocimientos, entre ellos mencionamos: la orden Mateo Manaure, otorgada por el Consejo Legislativo Socialista del Estado Monagas (Clsem), también recibió la orden “Cacique Guanaguanay”, entregada por la Alcaldía de Maturín, y un reconocimiento especial del Premio Aquiles Nazoa, del Ministerio de la Cultura, por mencionar los más importantes en los últimos años.

Sus inicios
Aunque de niño sus sueños apuntaban hacia la medicina, el destino tenía trazada una coreografía distinta. Tras ver a una amiga bailar con la agrupación Danzas Guarapiche, Botini fue cautivado por el arte en movimiento. Ese día comprendió que su vida no transcurriría en un hospital, sino sobre las tablas.
Con 34 años de trayectoria, Botini se define por un carácter exigente y una disciplina inquebrantable. Para él, la danza es una expresión integral que une canto, música y alma.
Su carrera en este mundo artístico comenzó como bailarín, pero su curiosidad lo llevó a formarse como coreógrafo y creador.
Como filosofía de vida considera que los fracasos han sido sus mejores maestros y que el aplauso es el único pago que verdaderamente llena el espíritu del artista.
Actualmente, como director del ICUM, continúa apostando por el potencial dancístico de la región monaguense.
Un Reconocimiento a la Calidad Humana
Verónica Salas, directora de Danzas Sueño Andino, encabezó el emotivo reconocimiento al maestro Botini, destacando no solo su nivel técnico, sino su invaluable apoyo a las agrupaciones emergentes.
«Romer Botini es más que un maestro; es un ser humano que, por donde quiera que pasa, deja huellas imborrables gracias a su talento, su pasión y su calidad humana», afirmó Salas.
La velada contó con una participación de lujo que reafirmó a Zea como referente cultural:
Representación Internacional: Agrupación «Hijos del Cují».
Talento Regional: Danzas Murmuquena, Danzas A Todo Ritmo, Danzas La Veracruz y la Academia Is My Life.
Palabras del Maestro
Visiblemente conmovido, el maestro Botini recibió la distinción de manos de la familia zedeña, reafirmando su compromiso con el arte nacional:
“Recibir este calor del pueblo zedeño y de mis colegas artistas es un impulso para seguir trabajando por la cultura en cada rincón de Venezuela. Me llevo a Zea en el corazón”.
A pocos días de celebrarse el Día Internacional de la Danza (29 de abril), este homenaje no solo celebra a un hombre, sino a la esencia misma de un país que baila, crea y persiste a través de sus grandes maestros.






















