Especial/Ingrid Fernández Márquez. – Uno de los mayores retos ecológicos y dinamizador económico del acuerdo de PDVSA con la empresa Shell, es el plan para capturar el gas que históricamente se pierde en venteo (quema en mecheros) y convertirlo en Gas Natural Licuado (GNL) para su comercialización en el mercado mundial.
El Plan no se trata solo de construir tuberías, sino de resolver un problema histórico de desperdicio ecológico utilizando una infraestructura internacional que está hambrienta de suministro.
Este plan de rescate y exportación se desglosa en los siguientes aspectos técnicos y comerciales:
1. La Paradoja de los Mecheros
Durante décadas, el norte de Monagas ha sido famoso por sus mecheros encendidos las 24 horas. Esto ocurre porque el gas de Carito y Pirital es gas asociado, lo que significa que sale a la superficie de manera natural junto con el petróleo extraído.
Al no contar con la infraestructura de compresión, almacenamiento o transporte suficiente para procesarlo, la industria tradicionalmente se ha visto obligada a quemarlo (venteo) para evitar acumulaciones peligrosas de presión. Este proceso destruye un recurso valiosísimo y genera un impacto ambiental severo en la región. El plan de Shell busca capturar ese flujo directamente desde el cabezal del pozo, eliminando la quema.
2. La Logística de Conexión: Tierra Firme y Costa Afuera
La estrategia de Shell no aísla el proyecto terrestre de Monagas; lo integra de forma inteligente en una red regional. El plan logístico contempla dos fases de transporte para conectar los recursos venezolanos con Trinidad y Tobago:
El gas recuperado en tierra firme se inyecta en los sistemas de tuberías existentes en el oriente venezolano para converger hacia el noreste, sirviendo como un suministro base continuo que complementará el despliegue del Campo Dragón (un coloso costa afuera con 4,2 billones de pies cúbicos de reservas).
3. El Destino Clave: Atlantic LNG en Point Fortin
El gas natural no se puede exportar en barcos convencionales en su estado gaseoso; requiere reducir su volumen 600 veces mediante el enfriamiento a -162 °C, un proceso llamado licuefacción.
Venezuela posee las reservas, pero no tiene plantas de licuefacción operativas. Por su parte, Trinidad y Tobago posee en Point Fortin el complejo Atlantic LNG—una de las mayores instalaciones de licuefacción de América Latina con capacidad para 15 millones de toneladas anuales—pero sus campos locales están declinando rápidamente, dejando la planta operando muy por debajo de su capacidad.
La sinergia es perfecta: Venezuela aporta la materia prima y Shell (que posee una fuerte participación en Atlantic LNG) aporta la infraestructura de transformación.
4. El Modelo de Negocios y Destinos Globales
Una vez que el gas de Monagas y el Caribe venezolano entra en los trenes de licuefacción de Trinidad, se convierte en GNL de propiedad compartida y se embarca en buques metaneros.
Autonomía de Comercialización: Gracias a las flexibilizaciones regulatorias vigentes, Shell cuenta con los derechos de exportación directos, lo que facilita sortear trabas burocráticas previas.
Mercados Objetivo: El destino final de este GNL son los mercados de Europa (que busca diversificar de forma urgente sus proveedores de gas tras los cambios geopolíticos globales) y Asia, donde la demanda de energía limpia para la transición energética mantiene precios altamente competitivos.
De esta manera, la energía que antes se disipaba como humo en el cielo de Monagas terminará encendiendo la calefacción o la industria al otro lado del océano.
Dos escenarios
Investigando a profundidad sobre este tema encontramos las opiniones de voceros de la Shell y la Asociación Venezolana del Procesamiento de Gas (AVPG), que describen las ventajas competitivas del plan abordando dos escenarios: ecológico vs. economía energética.
Politólogos y analistas del sector energético local, a través de plataformas de monitoreo hablan constantemente sobre el impacto ambiental en zonas como Punta de Mata y El Tejero.
Especialistas en gestión de hidrocarburos advierten la necesidad de que los nuevos contratos sean ajustados a la realidad del territorio.
De acuerdo a las preocupaciones y advertencias de especialistas ambientales, economistas y ONGs venezolanas se llega a la conclusión que:
El retorno operativo de transnacionales como Shell bajo nuevos marcos de autonomía es positivo para la economía, pero el reto central sigue siendo la transparencia. Se requiere la publicación de estudios de impacto ambiental actualizados y un control estricto de emisiones para que el plan de «apagar los Mecheros» sea un estándar ecológico real y no solo un discurso comercial».
Visión Corporativa y Estratégica
Desde la cúpula de la propia transnacional, el CEO global de Shell, Wael Sawan, ha expresado la urgencia y el beneficio mutuo de activar el eje de gas venezolano. Sawan ha destacado la velocidad con la que este ecosistema puede ponerse en marcha una vez superados los escollos regulatorios:
»La oportunidad del gas puede activarse en cuestión de meses… Creemos que podemos desempeñar un papel importante en ese espacio. Será bueno para el pueblo venezolano y será fantástico para los trinitenses».
Asimismo, Elias Nucette, Gerente General de Shell Venezuela, ha acompañado técnicamente el despliegue físico de la compañía junto a firmas locales en Monagas, validando que la meta es conectar la producción terrestre de Carito y Pirital con la infraestructura submarina y costera del Caribe.
Suministro Doméstico vs. Exportación
Uno de los debates técnicos más interesantes ha sido abordado por la Asociación Venezolana del Procesamiento de Gas (AVPG). Sus voceros explican que el proyecto con Shell en Monagas contempla una doble función estratégica: equilibrar la deprimida matriz energética interna de Venezuela y, en paralelo, abrirse a una nueva etapa de exportación.
La AVPG subraya un punto crítico:
»Parte del gas que producirá Monagas en alianza con Shell será destinado para la generación eléctrica nacional», un factor indispensable para estabilizar el sistema eléctrico del oriente del país antes de enviar los excedentes hacia los trenes de licuefacción de Trinidad.
Rescate de Atlantic LNG
Analistas internacionales de la firma de datos energéticos Bnamericas y consultores del Caribe insisten en que la jugada de Shell responde a una necesidad crítica de infraestructura en Trinidad y Tobago.
Los expertos de la industria señalan que el complejo Atlantic LNG (propiedad de Shell, BP y la National Gas Company de Trinidad) cerró periodos recientes produciendo alrededor de 9 millones de toneladas métricas de GNL, una cifra muy por debajo de su capacidad instalada de 15 millones de toneladas debido a la severa escasez de gas en los yacimientos trinitenses. Los analistas coinciden en que:
»El gas del norte de Monagas y el campo Dragón no es solo un negocio comercial para Venezuela, es el salvavidas operativo que la industria de licuefacción de Trinidad necesita para volver a ser competitiva a nivel global».


















