. En un balance estratégico sobre el desempeño económico y energético del país, la presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó que la producción petrolera nacional alcanzó la cifra de 1.230.000 barriles diarios. Este volumen representa el nivel de extracción más alto registrado por la industria nacional desde febrero de 2019.
El hito productivo se logra en un contexto de resiliencia operativa, superando con éxito la emergencia generada por los movimientos telúricos registrados el pasado 24 de junio, los cuales demandaron protocolos inmediatos de contingencia en diversas áreas de infraestructura técnica del país.
Esfuerzo productivo y soberanía energética
Durante su intervención, la Jefa de Estado enfatizó que este incremento sostenido responde de forma directa a la capacidad técnica y al compromiso de la fuerza trabajadora del sector energético, así como a la ejecución de las políticas de reestructuración productiva impulsadas por el Ejecutivo Nacional.
«Mantenemos la operatividad de nuestra principal industria en medio de las adversidades, demostrando la solidez técnica y estratégica con la que hoy se gestionan nuestros recursos energéticos», destacó la mandataria.
Inversión y expansión operativa: 50 acuerdos estratégicos
Como parte del plan de aceleración productiva, se anunció formalmente la suscripción de 50 acuerdos estratégicos con actores clave del sector en las áreas de petróleo y gas natural. Estas alianzas operativas permitirán la incorporación de nuevas inversiones en más de 76 áreas del territorio nacional.
Los ejes de desarrollo de esta nueva fase de expansión abarcan:
- Soberanía y Abastecimiento Interno: Garantizar el suministro estable de combustibles, gas licuado y derivados necesarios para dinamizar el aparato productivo, el transporte y el consumo doméstico.
- Generación de Divisas: Ampliar la capacidad exportadora para captar ingresos fiscales que fortalezcan la estabilidad cambiaria y la recuperación integral del ingreso nacional.
- Desarrollo Territorial: Reactivación de campos tradicionales y desarrollo de nuevos bloques de exploración y extracción en las principales cuencas hidrocarburíferas del país.
Con estas acciones, el Gobierno Bolivariano reafirma el dinamismo de la política energética del Estado, orientada a la captación de inversiones e insumos tecnológicos para asegurar la sostenibilidad del crecimiento económico de la nación.



















